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jueves, 4 de diciembre de 2014

EL LIBERTAZGO


Hace ruido un árbol que cae en medio del bosque?.

El árbol emite ondas sonoras. Las ondas sonoras, como las ondas de radio
  (en realidad las ondas energéticas de todo tipo), necesitan ser captadas por un receptor.
 Hay muchas ondas de radio que inundan esa habitación en este momento,
 pero no hay sonido porque no hay un receptor sintonizado con ellas.
 El oído humano y el animal son receptores. Si un árbol cae en medio del bosque,
 y no hay nadie allí para oírlo, no hace ningún ruido. El sonido no es sonido hasta que lo oyes,
 del mismo modo que la onda energética no parece materia hasta que la ves o la tocas.

Esta idea está bien expresada en los modelos de la física cuántica
 La física newtoniana sostiene que los objetos son reales, que son externos a ti
 y llevan una existencia separada. La física cuántica demuestra que esto no es verdad.
 El universo no es lo que asumes que es. Tu mundo no es lo que es, sino lo que ves.
 Tu vida no es lo que te pasa, sino lo que haces con eso. Mejor dicho, Tu Vida.

Todo lo que parece existir es pensamiento inseparable. Cuando observas algo,
 se produce un cambio a nivel subatómico. Todo está en tu mente, incluyendo tu propio cuerpo.

Cuántas veces te dije ya que escuches a tu intención?.
 Como el árbol en el bosque, ella emite ondas. Quién las recibe?.

Recibes señales todo el tiempo. En un primer estado sensible, crees poder separar
 señales externas de internas. Lo que lees de afuera y lo que te dice una voz interior.
 Lo que percibes y lo que sabes que sientes. No hay tal diferencia. Lo que te llega,
 de donde venga, es información de tu propia vida. Mejor dicho, de Tu Vida, la grande,
 la que está en tu esencia vivir. Son las guías que te propone alguien que sabe de ti
 más que tú mismo y que las pone delante tuyo para que no vayas por otro lado.
 Y vas para otro lado…

Cuanto más te alejas de esas señales,
 cuanto menos sensible eres a esos llamados,
 cuanto más rutinario se te hace atender
 a otros ruidos, menos vives Tu Vida.
 Hasta que en algún momento,
 empiezas a ver luces fuertes,
 como si fueras por una avenida
 en contramano. Y sientes golpes,
 como si chocaras en esa avenida,
 yendo en contramano.
 Qué les pasa a estos,
 no ven que van en sentido equivocado?.
 No hay quien ponga orden
 en este lugar…?????.



Nadie pone orden. Empiezas a ponerlo tú. Y empiezas por ti.
 Cargando esa espalda de culpas por lo que “te has equivocado”, por lo que has elegido “mal”,
 por lo que te han “maltratado” (o no tratado “como mereces”),
 porque has dejado tu vida “postergada” por otros, porque te han “usado”,
 porque no has estudiado lo que “hubieras querido”, no has hecho “carrera”,
 no encuentras “sentido”, estás “triste”, y más…. 
Esperas que el año nuevo cambie el aire de tus pulmones?.

La culpa que sientes es la diferencia entre lo que percibes de ti y lo que eres.
 Tu vida y Tu Vida, enfrentadas.

Todas las culpas que te cargas son las veces que no te escuchaste,
 y elegiste y decidiste con plenitud de responsabilidad en ese momento.
 Con los recursos que disponías en ese momento
 y con la información que quisiste usar de toda la que contabas.
 Entendiendo que había consecuencias por eso, pudiste imaginarlas todas brillantes
 o esconderlas debajo de la alfombra, si tenías dudas y preferías dejarte llevar
 por dulces y ajenos motivos. También esto fue tu decisión.
















Pero este ser que eres es tan maravilloso y tan poderoso que puede recrearse.
 Basta con re-creerse.

Cuando quieres algo, en el rubro que sea, entrégalo a tu intuición.
 Dale la oportunidad a Tu Yo que te responda.
 Si eso que quieres califica en Tu Vida, lo desearás.
 Paso siguiente, imaginarás tu mundo con “eso” que deseas adentro.
 Lo que imaginas es la síntesis de lo que piensas y lo que sientes íntimamente, muy tuyo.
 Esa conexión es la vía por donde se disparan las acciones, tuyas y del entorno,
 que concretarán tu deseo. Crearás lo que imaginas. 
No es magia, no es casualidad, no es milagroso.
 Es Tu Vida, haciéndose presente en tu vida.


Esto es un aprendizaje.
 Como sucede en estos casos,
 requiere de prácticas intensas
 hasta generar hábitos y destrezas en ellas. Ejercitarse. Experimentar.
 Tu intuición habla en el silencio.
 O a través de tu cuerpo, utilizando
 otros cuerpos, en medio de una noche de disco, mientras manejas tu auto, cuando duermes,
 cuando abrazas, cuando lloras, cuando enfermas… cuando necesita hacerlo.


Tu intuición es quien corre los límites de tu conciencia. Más intuyes,
 más consciente eres de tus actos. Más dueño de cada decisión. Tan responsable como antes,
 pero con más recursos para decidir. Más libre para elegir.
 No es eso lo que te has reclamado tanto tiempo?. No es esa tu mayor culpa?.


Escucharte libera, porque estás en este lugar
 para superar cada batalla cotidiana.
 No a otros, sino a tu propia construcción enemiga. Superar todo lo que has puesto en tu camino
 y que no es tuyo. Lo sacas solo con reconocerlo
 en esa condición de ajeno, extraño.
 No te detengas en los dolores de la “pérdida”,
 en la incertidumbre de “cómo será después”.
 No estás perdiendo nada, no hay después.
 Hay otra cosa.


 No importa si te diste cuenta recién hoy. 
Ganas todo para delante. Liberas energías para tu próxima batalla.

Así, empiezas a re-escribir tu novela. La historia de un líder que movilizó a su propia libertad
 y contagió paz, amor y salud a su alrededor. Suena entusiasmante, si?.
 Imagino un éxito de ventas. Hasta imagino el título de tu novela: EL LIBERTAZGO.
 Si alguien te pregunta, no le digas que es el liderazgo de tu libertad.
 Que cada uno le ponga su título…


lunes, 3 de noviembre de 2014

LA HUMANADA

El Orden natural está presente en cada momento de tu vida.
 Vives en y de acuerdo a una programación, que no maneja tus movimientos
 sino que los armoniza con el resto de la vida, hasta donde imagines que hay vida,
 materia o energía. O registros de existencia de algún tipo de movimiento.

De tan natural es imperceptible, hasta que te detienes a observarlo. Aún en su rutina,
 no pierde intensidad o capacidad de impacto. Ni se aleja de su rol como organizador del caos,
 esa aparente incerteza que alienta la creación permanente.
 Su función única y eterna es facilitar las condiciones para su continuidad.
 La continuidad y trascendencia de la vida, cualquiera sea ésta.
 En su acontecer complejo y simple, a la vez,
 se descubren los alcances de una inteligencia mayor, exquisita,
 que gobierna las macros y los detalles con la misma presencia y autoridad.
 Seducen sus argumentos porque llegan donde no existen barreras, superándolas.
 Y por las formas que toma. Invita antes que convencer. Es, antes que explicarse.
 Está presente, íntegra. Vives ahí, en un diálogo profundo y confluyente.
 Eliges crear y creas en ese entorno.

Es una inteligencia que comprende a la Vida. Es la Vida.




El Hombre, de tanto vivirla, sintió curiosidad por ella y decidió imitarla, a su manera.
 La inteligencia artificial, creada por el Hombre en honor y tributo
 a esa misma esencia creadora, está desafiando, irreverente, al paradigma de la Creación.
 Fue pensada para agilizar procesos rutinarios, repetitivos,
 para minimizar riesgos y maximizar rendimientos de recursos y retornos,
 para ir hacia el corazón de su sistema, estar cada vez más cerca de su razón y ser,
 explicarlo, complicarlo y hasta replicarlo; pero, también, para organizar
 a la caótica desorganización humana en una supra inteligencia,
 que reproduce y niega, a la vez, a la inteligencia superior.

El conocimiento avanza descubriendo los porqués de la vida y negando los paraqués.

La inteligencia artificial es, entonces, un camino hacia atrás, pero no hacia las fuentes.
 Se justifica en todo momento en la búsqueda de encontrar lo que ya es. Pequeña gloria
 que ningún dios entiende. La inteligencia del sistema grande, la Verdad, crea en todo momento
 y no necesita explicar-se. Está a la vista de quien quiera verla. Mejor, contemplarla.












El bastón no es simplemente una herramienta que le ayuda al usuario a mejorar su estabilidad,
 sino una genuina incorporación cognitiva y corporizada que resulta en la creación de un nuevo circuito distribuido entre el agente y el mundo. La plasticidad neuronal modifica y actualiza
 el esquema mental del cuerpo del usuario del bastón, desempeñando un papel central
 en el proceso completo de incorporación cognitiva del mismo. Es importante señalar
 que esta continua negociación y re-negociación de los límites entre el cerebro, el cuerpo,
 el bastón (considerado un artefacto cultural) y el mundo
 está siempre determinada por un comportamiento estratégico,
 focalizado en la resolución de un problema (p. ej., trasladarse de un sitio a otro).
 Por esta razón, Andy Clark (co-autor de la Teoría de la Mente Extendida)
 sostiene que ciertos artefactos culturales (p.ej., bastón para invidentes, lápiz y papel
 para resolver operaciones matemáticas, agendas, mapas, etc.) y dispositivos tecnológicos
 (p.ej., desde los interfaces cerebro-ordenador hasta los iPhones, Blackberries, etc.)
 trascienden su funcionalidad básica como herramientas
 que simplemente aumentan las capacidades humanas.

La tecnología, desde que el Hombre le dio
 un nuevo uso a un tronco de árbol cortado
 o a una piedra, es una extensión artificiosa
 de su inteligencia natural.
 El deseo de vincularse de manera
 más poderosa con su entorno
 promovió progresivos desarrollos, complementarios a sus recursos básicos.
 Acompañó ese devenir sin culpas,
 porque no había desencuentros
 en sus desafíos de superar condiciones.
 Por años, empujó límites y fronteras.
 Hasta que un hombre identificó su límite
 en un semejante y quiso eliminarlo.

Fueron otros por la misma idea. El Hombre cedió su poder, así, a algunos hombres.
 Y éstos hicieron del Hombre, un museo.

La inteligencia artificial busca a diario ser reconocida como un modelo sustentable,
 que tiene muchas virtudes y comodidades. Entre ellas, acceder-te como invitado
 a un mundo amable y auspicioso. Allí está nuestra información,
 disponible a un click de distancia. La verdad nuestra es, ahora, una verdad bajo custodia.
 A un click de distancia, si. Mientras haya click.

El nuevo orden, artificialmente explicado, es cada vez más virtual. Omnipresente y eterno.
 Confiable e inteligente. Allí se traslada el día a día, virtualmente. Tu día y el mío.
 Si hasta encuentras explicaciones de cómo manejar tus emociones, leyendo una pantalla.
 Y cómo se hace eso, aquí?. Cómo hago para que la nube esté en mi cuerpo
 y entienda lo que siento?. Cómo explica, este orden, que genera personas cada vez más
 útiles y funcionales a la inutilidad y la disfuncionalidad humanas?.
 Qué les pasa a esos cuerpos jóvenes, y no tanto, que nacieron en la inteligencia artificial,
 cuando les habla la otra inteligencia, la que nunca pierde su energía?.

Es una inteligencia que no comprende a la Vida. NO es la Vida.

















Ahora, tienes en casa todo lo que antes requería de interacciones físicas externas a ella.
 El mercado, el cine, el estadio, la iglesia, el trabajo, el gobierno
 y hasta algunas formas de amor desfilan por tus aparatos electrónicos.
 Importa más el registro que la vivencia:
 lo que no está digitalizado corre con desventaja de ser poco creíble.
 Al decir de Anderson, “hay más creyentes que poseedores de fe”.
 Cambia la creencia, cambian los creyentes. Qué cambia?. Qué queda?.
 Humanoides, cada vez menos humanos?. La humanada. La manada humana.
 Inteligentemente artificial. Artificialmente amañada. Humanamente...
 Un nuevo orden, artificialmente humano


















No se trata, creo, de negar o negarse. A cada momento hay una oportunidad
 para un aprendizaje consciente. Una revisión, una reparación o una nueva síntesis.
 Para eso eres un ser inteligente. Doblemente.
 Lo que traes más lo que tomas te hacen poderoso.
 Único.

Qué sabes de tu inteligencia emocional?. A quién pides ayuda cuando necesitas?.
 Quién te responde?. A quién escuchas…?. Cuánta vida hay en tus artificios?. Y al revés?.
 Qué programas llevan tus pasos?. Qué manejas de eso?.
 Te puedes imaginar un ser libre y socialmente tecnológico, ambos en tu cuerpo?.

martes, 11 de marzo de 2014

Otro Perro Callejero


Han pasado 6 meses ya. Han pasado más de 5000 visitas.
No sé si es mucho o poco. No me interesa esa competencia.
Creo que al menos a 5 personas les han sido útiles algunas de las reflexiones del perro callejero.
Ya eso me hace muy feliz. Y a los perros callejeros, también.
Hay quienes han creído que este blog es una campaña en ayuda de ellos. No. Es al revés.
Creo que este es un buen momento para recordarlo: hemos puesto la mirada en ellos,
 en sus ejemplos y vivencias, para que nos ayuden a comprender-nos.
En algún momento, en algún lugar, alguno de ellos (o muchos)
 se darán cuenta de su valioso aporte a la raza humana.
Tal vez sea el mismísimo Dios que nos pone esas escuelas andariegas,
 para que aprendamos de su experiencia.




No es sencilla la vida del perro callejero.
Bueno, no es sencilla para quienes la miramos desde "esta" vida, pretendiendo asimilarlas.
Error. Ellos viven en total presente. Sin miedos ni ansiedades. Sin pasado ni futuro.
Para ellos, es muy sencilla su vida. Como lo es la nuestra, cuando es vida y no caricatura.

Agradeciendo a ellos por prestarse a este placer
 y a ustedes por prestarme parte de su tiempo,
 quiero recordar cómo y para qué empezó esta historia.

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Bienvenidos.... aunque, pensándolo mejor, no es este mi lugar,
 al que pueda bien recibirlos... Es el lugar de todos, la calle en un formato de pantalla. 
Quien más, quien menos, alguna vez te has cruzado con un perro callejero.
Y sin entrar en detalles sobre su conducta, posiblemente influenciada por sus tratos previos
 (bientratos o maltratos), la cosa es que no se puede discutir su libertad. 

Yo me he preguntado si se dan cuenta o no. Si uno cree que son libres y ellos no. 
Porque tienen la libertad de gastar sus energías buscando cómo reponerlas...
 no le rinden cuentas a nadie más que a sus energías residuales. Y bueno, son animales.
 No necesitan otra cosa que ocuparse de su existencia.
 Cuidarla, preservarla, sostenerla, saborearla, vivirla.
 Lo que hagan en el medio, mientras hacen eso,
 también es parte "de la suya".

 Como por ejemplo, movernos la cola y seguir en la suya,
 juntarse con otros semejantes y seguir en la suya, obviar alguna reyerta
 propuesta por perros de mamá o de papá y seguir en la suya,
 ser solidarios con los chicos y los pobres viejos (y viejos pobres) y seguir en la suya,
 protegerse de los enfermos, confiar, escaparle a la envidia,
 hacer espíritu de cuerpo ante la sospecha, amar, desafiar límites, dejarse querer,
 buscar, andar, no cruzar cuando el verde del otro, meterse en una iglesia si se siente bien ahí, 
hacer amistades con los hombres que son animales,
 ladrarle a los miedos y las ansiedades... en fin, ya sabes lo que es un perro callejero. 
Yo soy otro.

Otro perro callejero.
 Así lo siento. Si estás por acá,
 es porque tu cola es sensible 
a la vida que está ahí afuera.
 Sin dobles sentidos...
 digo que ese es tu sensor.
 Que te conecta con el mundo animal que se para en dos patas
 la mayoría de las veces.
 Pero tienes claro cuál "es la tuya". Negocias y tratas, vas y vienes,
 haces y haces,
pero no dejas de ser quien eres.






No vives por o para otros, sino para ti. Y vives. Vaya si vives...
Quieres más. A ti te quiero hablar. A otro perro callejero, como yo.