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domingo, 7 de septiembre de 2014

EL SIMPROMISO


El amor es una burda exageración de la diferencia entre una persona y las demás,
 según lo pensaba George Bernard Shaw. Amor es una palabra mágica,
 porque a todo lo que es inexplicable rápidamente lo explicamos con que es mágico.
 En tan solo 4 letras resume la grandiosa potencia y exquisitez del ser humano.
 No necesita de aclaraciones ni congresos para analizarlo.
 En menos de un segundo dice lo que significa. En cambio,
 toneladas de segundos y millones de letras se han utilizado para intentar explicar su ausencia.

Puedes tomar esto como un manifiesto romántico. Pero traigo otras intenciones.
 Pretendo que conversemos un rato sobre lo que pasa cuando el AMOR no está.
 Cuando no está en tus momentos, en tus decisiones, en tus actos, en tus resultados.
 A eso yo lo llamo SIMPROMISO.

No me refiero a que tu novia, esposo, hijos, mascota o amante no estén a tu lado,
 estés triste por eso y las cosas no salgan como esperas.
 Me refiero al AMOR, así con mayúsculas, para distinguirlo del otro,
 que se ocupa de las relaciones hacia afuera, aunque se escriba con las mismas letras.

El AMOR es lo que conecta todo lo que te hace crecer. Es lo que te hace bien,
 lo que te hace fluir ágilmente y conduce a tus logros,
 en familia, profesión, deporte, viajes, trabajo, estudios.


Cuando algo te trae en el aire estás entusiasmado, motivado, sientes que todo encaja
 (más allá de tus planes lógicos),
 cuentas con una energía infinita y hasta te parece
 que tu cuerpo no tiene límites. Sientes que emergen facilidades, casualidades, habilidades,
 se abren caminos y puertas,
 como si la ruleta te hubiera elegido esta vez.
 No es ninguna ruleta…
 es todo un sistema de energías alineadas en una dirección, armonizadas, representadas por las expresiones de los distintos cuerpos que las contienen.
 Las conoces (y las ves en un sistema)
 cuando vas a buscarlas porque tu intuición
 te dice que vayas.
 A esa armonía de energías que conduces en tu provecho,
 en tu beneficio, hay quienes le llaman COMPROMISO.






Hay COMPROMISO cuando estás haciendo lo que quieres, lo que te gusta, lo que eliges.
 Sale lo mejor de ti. Puedes lo más. Tus virtudes, tus destrezas, tus mejores humores
 están a flor de piel y se salen de tu cuerpo para convertirse en logros.
 Explotan tu orgullo y tu sensación de gratitud a los dioses.
 Como lo bautizó Ken Robinson, estás viviendo en tu elemento.

 Estás en este mundo, en este tiempo y en este cuerpo para eso. No hay otra cosa que pueda ponerte
 en un lugar más exitoso que eso, lo que te compromete. Allí, te sientes perteneciendo, contenido,
 dichoso, ecológicamente consciente en el sentido más amplio, porque eres una unidad
 con tu entorno físico, social y ambiental. No te falta ni sobra nada.
Plenitud de recursos y utilidad de ellos. Y tú, el gestor-jefe de tamaña grandeza.

Unos días atrás, una amiga me consultó porque necesitaba medir, cuantificar,
 grados de alcance de objetivos en su empresa y no sabía cómo hacerlo. Le pregunté cuáles eran
 esos objetivos y me los describió confusa, vagamente. Repregunté por detalles
 y en un momento me dijo que eso la aburría. Qué cosa la aburría?. Hacer los números
 (que mostrarían el devenir de su negocio). Me sonó rara esa respuesta.
 Volví a preguntar qué la aburría intuyendo otra cosa. Me explicó, después de resoplar,
 que estaba trabajando en un rubro que le gusta pero que se sentía poco acompañada
 por su socia después de 15 años y que ella se exigía prosperar el negocio
 para encontrar motivos de continuar en esa sociedad. Positivismo, me dijo...

Insistí con que precisara sus objetivos, tratando de imaginarlos en el contexto
 de la empresa y la sociedad. Y allí se terminó la conversación. Apareció su SIMPROMISO.
 Su vaguedad de expectativas y rumbos es el resultado de no estar ya comprometida con la sociedad.
 Querer forzar compromisos a contramano de la propia intuición es tiempo y vida perdidos.
 Los mensajes llegan de distintas formas, hasta que las pocas ganas se apropian de la escena.
 Si no hay alineación de pensamiento y sentimiento, nada parece útil. Nada es útil.





















Otro amigo andaba tratando de sumar vendedores a su gerencia comercial.
 Usaba el argumento que podían ocupar sus tiempos libres y contactos para ofrecer su producto,
 a modo de Plan B, como para ir teniendo otros ingresos por si, en algún momento,
 ante la extendida inestabilidad laboral, perdieran su actividad principal.
 Al cabo de 3 meses, recurrió a verme porque los 3 vendedores incorporados 
habían hecho muy poco de lo que él esperaba.
 Su discurso había sido un boomerang y estaba cosechando frutos del simpromiso sembrado.
 El Plan B le estaba cobrando su factura…

Tú compromiso con algo o alguien es una síntesis psico-emocional.
 Es el resultado de un acuerdo íntimo, profundo, contigo mismo, por el que has decidido
 que tu camino pasa por ese algo o alguien. Tu elección sólo reconoce a su fuente en algo muy tuyo,
 un tesoro que toma las formas de tu elemento.
 Allí sales al mundo exterior a encontrarte con quienes están en esa misma vibración. Y los encuentras.
 Y cómo lo disfrutas, si?. Entonces, crees que la suerte te ha tocado. Es al revés, exactamente.

El AMOR es el clima para que crezcan sanos y fuertes cada uno de tus frutos, preciados y preciosos.
 Tú compromiso es ese AMOR visible, lo que le pones, cómo cuidas y te esmeras para acompañar
 cada iniciativa, cada proyecto, cada elección. No necesito abundar en detalles:
 recuerdas que has celebrado cada vez que registraste estas sensaciones.

En qué andas simprometido por estos días?.
 Necesitas hacer algo con eso.
 Te está llevando minutos, horas, años.
 Te está llevando la vida adonde no quieres llevarla.
 Estás entre nosotros para otra cosa.
 Para darnos lo que trajiste en tu sangre.

 Vamos, lo vas a hacer?.




miércoles, 11 de junio de 2014

QUÉ TE ESTÁS CONTANDO?


Días atrás estaba reunido con jóvenes que ejercen una disciplina deportiva
 y surgieron algunos de esos juicios tan duros que suelen manejar las personas
 que están entregadas a una práctica competitiva. Así, desfilaron el éxito y el fracaso,
 el deseo de superar a un rival, el desánimo en la derrota o en el bajo nivel personal,
 el sentimiento personalista en medio de una actividad grupal por esencia, etc., etc.
 Digo juicios duros por lo encarnados que están más que por su fortaleza intrínseca.
 Tales juicios son lo que son porque han tenido mucha y continua prensa.

Les ofrecí trabajar esta cosa jodida que tenemos los coaches
 de enfocarnos en los resultados esperados.
 Ganas de complicarle la vida a quienes la llevan como pueden y con tanto esfuerzo…
 Y de sus propias entrañas fueron apareciendo sensaciones distintas.
 Hablamos de la competencia con los propios condicionantes antes que contra alguien,
 de cómo revertir un enojo con inteligencia básica (práctica),
 del disfrute de compartir (renovado, a pesar de años de compartir),
 de lo que se pierde cuando se pierde y lo que se gana cuando se gana,
 de las libertades que no están (pero nadie las tiene escondidas),
 del sentido de un equipo cuando se le da el escaso valor de grupo
 (escaso respecto del valor de un equipo), de la conciencia de pertenencia (o no),
 de las conversaciones pendientes y hasta del espacio responsable del director técnico.


 Al fin, les dejé una pregunta,
  serpenteante, entre sus pies:
 cuando hablan de “éxito” o “fracaso”,
 se animan a identificarlos como los resultados
 que han creado ustedes mismos?.
 La diferencia no es solo una elucubración
 intelectual o semántica. No lo creo.
 Sí creo que es un modo más justo
 de evaluar- se en un dominio determinado,
 el suyo (tuyo) propio.



 Éxito o fracaso es lo que se ve afuera y/o adentro. Lo que hayas logrado, la etapa acabada del proceso,
 es solo por tu responsabilidad y decisión. Si llegaste a lo que esperabas y para lo que te preparaste,
 sólo lo saben tú y tus conversaciones íntimas (contigo). Y qué haces con eso?.
 La semana próxima les cuento qué me contestarán cuando los vuelva a ver…

Quienes hacen algún deporte suelen, en varios casos, también desarrollar
 alguna otra actividad no amateur. Por ejemplo, trabajar, estudiar o vivir en familias
 y en barrios y ciudades. Como son las mismas personas, suelen, también,
 trasladar algunos comportamientos de la cancha a la calle (y viceversa).  Sin darse cuenta, claro está.
 Te ha pasado alguna vez?. Dos veces, dices…?. Cuántas más…?.


He practicado bastante deporte
 y me ha gustado siempre utilizar sus formas 
 para hacer paralelos de conductas. 
 Hoy miro más de lo que transpiro
 y, tal vez, por eso mismo, 
 puedo desafiar a esos muchachos 
 en busca de glorias y trofeos.


Una frase que leí de Alejandro Jodorowsky
 (y me ha encantando) dice que
 “lo que más te hace falta en el mundo
 es lo que has venido a darle”
 Fuerte, precisa, directa.
 Es tu misión aquí y ahora.
 Para qué juegas tu juego?. Quién te califica?.
 Cuál es el sentido de medirte con la vara
 de alguien que no suda tu sudor?.
 Cómo te sientes debajo de esa capa dramática
 que te calzas para soportar tu cotidianeidad?.




Tu libertad no es negociable, simplemente porque no la negocias.
 No te das cuenta que la estás entregando, sin más, cuando reclamas por tus escaseces relativas,
 en tu suerte en el juego y en tus derechos laborales. Si te quejas por eso,
 es porque hay alguien que ha avanzado fácticamente sobre tus posibilidades de elección.
 Han elegido por ti. Has escuchado hablar de la abundancia que te espera si vas por tu libertad?.
 También dejas ir tu libertad cuando te exiges porque te lo piden. O cuando te adaptas por obediencia
 y cuando reaccionas a sangre hirviente. Si, también cuando te quedas pensando qué hubiera pasado
 si hubieras hecho tal o cual cosa, ayer, el mes pasado o hace 5 años. Y si estás ansioso
 por lo que ha de pasar mañana o el próximo jueves a la noche. Todo eso tiene que ver
 con lo que otros te han dicho, han hecho, han influido y deciden, en síntesis,
 con tu consentimiento y energía.

Si eliges permitirte que pase aquello que sientes como un impulso
 desde tus más profundas tripas,
 si te dejas llevar por esas mariposas, tus intuiciones y sensaciones, sin filtros, respiras libertad.
 Así creas lo que es tu día a día. No importan la suerte ni el clima ni un árbitro equivocado.
 Estás por encima de todo eso. Tu juego no está afuera sino dentro tuyo.
 Entonces, te enfocas en tus virtudes y no en restar las de otros.
 Creas y recreas ante la adversidad y no te acomodas “a lo que hay”.
 Sientes y disfrutas la solidaridad ante la vida y no en las desgracias.
 Dispones antes que responder. Le entregas al mundo que te rodea lo que crees que necesita
 y eso te hace grande, distinto, importante.
 Porque importa lo que haces mucho más que lo que dices que crees que haces.
 No, no es más. Es lo único que importa. 

Qué te estás contando?.
 Hablas contigo, con tus tripas,
 o sólo les dices
 lo que te han dicho que les digas
 para silenciarlas?.
 Cuánto crees lo que dices?.
 Cuánto te crees lo que te dices?.
 Si tienes alguna duda al respecto,
 por favor pídele a quien te escuche
 que te mire a los ojos y te cuente
 si están brillando o no.
 Esa es la medida
 de tu sinceridad contigo
y con el mundo que
  estás creando en cada palabra
 que sueltas al aire.



Cuando te haces consciente que tus resultados son la expresión de lo que está pasando en tus tripas,
 has logrado recuperar un escalón en la escala humana.
Estas recuperando sensibilidad. Eso es inteligencia de la más calificada.
Exquisita. Pura.
 Quiero saber cómo te sientes mirando la vida desde este nuevo nivel…


miércoles, 2 de abril de 2014

CONVERSARTE


El lenguaje y el tiempo son dos buenos amigos. Porque te ponen en el lugar que elegiste estar,
 a favor o aún contra lo que tú piensas que es donde quieres estar. En un caso o en el otro,
 lo elegiste con tus palabras y con acciones en cada uno de tus momentos.
 Tal vez no te des cuenta por cierta liviandad que te acompaña.
 Puedes apoyarte en creencias supremas o atribuirlo a otras creencias superiores,
 de signo opuesto. Cuando te encuentras cara a cara con tu consciencia
 y le preguntas qué estás haciendo ahí, te contesta que estás haciendo lo que decidiste hacer.
 Es una confesión sincera y así la comprendes. Ella no miente ni puede ser engañada.
 Has sido inconsciente?. No puedo saberlo yo. Sólo puedo decirte que nadie más que tú
 ha tenido que ver con tu última sucesión de decisiones.
 Tus formas de lenguajear y el tiempo que llevas haciéndolo te pusieron allí,
 donde ahora celebras o te arrepientes estar estando.

En estos tiempos “de distracción a perpetuidad”, como dice Ciro en una de sus canciones,
 mucha gente se queja que no la escuchan. Tú también. De tus hijos, tus padres, tu jefe,
 tus compañeros del equipo del sábado a la tarde…
 eres miembro de la mayor comunidad del mundo: la de los incomprendidos.
 Pero si tantos son siendo incomprendidos, entiendo que tantos otros
 son siendo los incomprendedores. Intuyo que hay dobles agentes,
 porque de otra manera no me dan los números…



Y sí. Cada uno dice lo que dice
 y cada otro escucha lo que escucha.
 El próximo paso es interpretar eso escuchado,
 filtrarlo
 y que vaya quedando lo que elijes que quede.
 Poco.
 En la maraña de inputs (ingresos de información), mucho de lo que escuchaste se mezcla y se pierde.
 La des-atención se prolonga en des-consideración,
 des-censo en tu agenda de prioridades,
 des-trato y des-aparición de tu vida.
 Lo que no está registrado no te moviliza.





Lo que eliges que quede, al menos que supere los primeros filtros,
 es lo que te han transmitido con más énfasis o emoción. Como sueles decir, lo que te ha llegado.
 En eso hay mérito de quien te lo hace llegar, apelando a sus dotes de eficaz comunicador.
 Que atiendas lo que te dicen, te pongas en movimiento ante eso que has escuchado,
 te emociones o que te involucres en un diálogo son posibles respuestas.
 Todas son demostraciones para tu consciencia que el lenguaje es acción en ese mismo instante. 

El lenguaje es acción en todo instante.
 Que hagas algo, efectivamente, o que no hagas nada (hacer nada es hacer ausencia de algo),
 es consecuencia del arte del comunicador. 



La conversación es un arte, en cualquiera de sus formas.
 Busco sinónimos de “arte” y encuentro talento, genio,
 facultad, aptitud, condición, disposición,
 inspiración, afición, vocación, destreza, habilidad,
 práctica, experiencia, maestría, primor,
 oficio, técnica, disciplina, ciencia, procedimiento,
 sistema, orden, norma, regla, astucia, artimaña,
 maña, cautela, artificio, sutileza…
 Utiliza el que más te guste
 y aplícalo a lo que asocias con arte.
 Pintura, arquitectura, plástica, danza, música, poesía,
  este blog, etc..
 Lo que consideres un arte es lo que te emociona,
 impacta y transforma, todas acciones en tu persona.

Fíjate que la palabra conversación incluye a otra: conversión.
 El arte de conversar incluye la capacidad, talento, aptitud, maestría (o el sinónimo que hayas elegido)
 de convertir una realidad en otra.



Hacer que pase algo, lo que quieras que pase.
  Ser otro, desde ese momento. Crear, según tu decisión.

Si no te sientes comprendido, puedes empezar a revisar qué haces para que te comprendan.
 En qué estado de desarrollo está tu comunic-arte. Qué puedes hacer para perfeccionarlo
 y que sea más productivo?. Qué dices cuando hablas?. Hablas sólo con tu lengua?.
 Qué recursos estás utilizando en tu lenguaje?. Qué esperas que pase cuando conversas?.
 Conversas contigo?. Cómo te va con eso?. Sientes algo en ese caso?.
 Es muy probable que cuando vayas descubriendo resultados en tus deseos de ser comprendido,
 te sorprendas comprendiendo más a quienes te rodean…. 
Misterios de la vida…de tu ambición y de tus sentimientos.



Estás en el lugar exacto que tu lenguaje y tu tiempo te han puesto.
 Como yo, que moviendo la cola o escapando, revisando miserias o haciendo amigos,
 mostrando los dientes y caminando, estoy aquí,
 conversando contigo.
Practicando el arte de conversar.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Egolatrías


Dicen que el Ego existe.
Hay por allí algunos inquietos observadores que andan por el mundo hablando de él.
O, más precisamente, hablan de sus vicios. Porque parece que es un vicioso olímpico.
Y carga con todos los anti-valores que supimos conseguirle para estar seguros que nunca,
pero nunca, nos contagiaremos.

El solo verlo nos pone en la vereda de enfrente, a buena distancia de caer 
en sus tentadoras ofertas. Pero el muy bicho Ego, con algunos años en el lomo,
ha desarrollado sagacidad y audacia. Como Dios, cualquier Dios,
el que más te guste o escuches, ha sabido tomar prestados ropajes y señales
para hacerse amigable, común, casi uno más entre nosotros.
Un habitual compañero de ruta.

Claro que el Ser Humano, Hijo Supremo de una Perfección
que sólo se rinde ante esa Creación, 
puede darse cuenta cuándo está en presencia de un igual real o de un farsante disfrazado.
Ha sido diseñado teniendo en cuenta esa necesidad.

Las claves requeridas están bien guardadas, en el interior más profundo,
en recónditas cavernas a las que solo puede acceder el Sentimiento y activarlas,
hablando el lenguaje Sincero con la Intuición,
 a quien le fue encomendada la celosa guarda de las puertas de esas cavernas ….




Como todo órgano vivo,
el Sentimiento debe ser
 bien alimentado
 si se quiere que su respuesta sea ágil, elástica y, en definitiva,
 eficiente con nuestras  necesidades.
Si no, ya lo hemos visto  suficientemente,
 el Ego puede negociar
 con la Intuición, conseguir
 que mire para otro lado,
 y hacernos confundir recurrentemente.



Así, tantas personas poderosas, responsables, inteligentes, honestas, solidarias,
enfáticas y necesarias, parecen ególatras. Y no siempre lo son. O lo están siendo.

El Sentimiento, sólo Él, puede activar las claves para entender, comprender,
todo lo Humano en su Justa Dimensión. Todo lo demás es anécdota. 
Incluida la pobre falacia del Ego buscando un lugar en el mundo. En este mundo. El Nuestro.