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jueves, 17 de julio de 2014

MESSI NO ES MARADONA


Pasó el Mundial de Fútbol, Brasil 2014. Muchos ojos de todo el globo estuvieron atentos
 a lo que el enano argentino haría en cada partido, incluidos los de muchos periodistas
 especializados y no tanto. El enano, Messi, no pudo abstraerse de tanto mensaje enfocado hacia él
 que esperaba verlo en “su” campeonato consagratorio. Por lo que haya sido,
no fue tal este campeonato. No como lo esperaban. Entonces, la prensa posicionó (otra vez)
 la comparación Messi-Maradona, promoviendo un debate que yo creo, una vez más,
 está diseñado para sostener sus propios sueldos antes que para encontrar algún resultado.

No hay resultado que buscar, claro. No existe ese resultado. Ellos mismos saben que hay final abierto
 en la disputa propuesta. Tan abierto que no merece llamarse debate. Lo saben, si.
Y tú también puedes saberlo con solo buscar en el diccionario el significado real académico de “comparar: fijar la atención en dos o más objetos para descubrir sus relaciones
 o estimar sus diferencias o semejanza”. Sin echarle agua ya se ve clarito.

Una comparación es, entonces, cuando se relacionan dos objetos (jugadores de fútbol, en éste)
 y se buscan diferencias o semejanzas considerando sus contextos,
 que es, precisamente, lo que los hace incomparables en todo.
 Cuando tu maestra te decía que no mezclaras peras con manzanas era por esto mismo.
 Por ello, lo rico de la comparación no es oponer
 sino destacar lo destacable para cada uno en cada caso.

Messi, Maradona, tú y yo,
 accionamos de acuerdo a la influencia recibida por el contexto
 en que nos criamos y movemos y en función
 de lo que pretendemos modificar de él,
 según lo que aceptemos (y no) de su estado
 y creamos y sintamos (y no) en nuestra capacidad de influir.

Para mucha gente parece casi imposible de evitar tomar posición
 por uno o por otro. Que Messi no tiene el liderazgo de Maradona
 y que el Diego no tuvo las facilidades de Messi en sus equipos.
 O, en el colmo, cómo hubieran sido las cosas
 si uno ocupara el lugar del otro...

Como ya hemos hablado bastante de los paraqués,
 vuelvo sobre eso. El paraqué explica el qué y el cómo
Si la prensa propone que opines sobre tantos temas
 es porque su interés es entretenerte, que pase tu tiempo,
 mientras estás dependiente de lo que ellos quieren que hables.
 De paso, casi sin quererlo, tomas prestados algunos
 de sus conceptos y así la rueda cada vez es más grande
 y rueda más lejos.




 Te vas subiendo a esa rueda sin darte cuenta,
 entretenido, y desde allí pierdes tu propio sentido de marcha. El tuyo. Y yo, el mío.

 En fin, como nos dijeron en la escuela, nada se pierde y sólo se transforma:
 tu creación intelectual y emocional cambia de manos.
 Abonas un negocio ajeno y tus acciones empiezan a perder valor, en relación
 inversamente proporcional a lo que recaudan ellos por tu atención. Y la mía. Y la de tantos.
 Y la de tontos.

Pasan cosas similares en otros campos, como el automovilismo, el tenis, la política, la danza moderna,
 los conciertos de piano, los tenores, las amas de casa, la escuela, la iglesia católica, el rock,
 las suegras, el tango, las vacaciones, los precios, los hijos, los perros callejeros, los autos,
 la publicidad, el clima, las guerras, los aviones y la vida.

Crees que a Messi le importa tu opinión?. Y a Maradona?. Yo creo que sí,
 porque no pueden negarlo. Pero en el día a día, en sus entrenamientos y en su carrera,
 no les mueve un pelito ser “mejor que el otro”. Sí les mueve (todos sus pelos) ser mejores cada día respecto de su piso actual. Enriquecer su capacidad, desarrollar sus habilidades,
 extender sus destrezas, perfeccionar sus virtudes, aceptar y tratar de disimular sus defectos,
 ajustar su consciencia respecto del contexto y, en síntesis, madurar su resultado,
 acercarlo al equilibrio eficaz en el registro del tiempo presente.




No hay más que eso para explicar quién estás siendo y cómo impacta tu producto.
 Tú mismo, integral. Pierdes tiempo y energías buscando saberte mejor o peor que…
 porque así te han criado y así se aseguran que te re-crían todos los días.
 Y los recibes con los brazos abiertos…

Cada quien tiene su contexto y a él se refieren sus actos. 
No es necesario que te compares con otro para saber si estás en buen camino.
 Tu buen camino es el que te dice tu intuición, tu silencio interior y no el ruido exigente
 que llega desde tus padres, hermanos, pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo o de deporte.
 Nadie sabe más que tú respecto cómo y por qué estás respondiendo a lo que tú esperas de tus actos.
 Y no interesa otra cosa, aún con buenas intenciones, porque lo que haya que hacer
 para mejorar tu resultado sólo tú decides hacerlo.
 Te emociona hacerlo, en el sentido más amplio y simple de la palabra. Te moviliza y te mueves.
 Si no es así, ni tú ni otro (menos que tú) podrán ayudarte a ningún logro.

Messi sabe lo que valen su juego y sus resultados. Si quiere más que eso o no.
 Su derecho a lograr un nivel superior no escucha mis/tus ilusiones, deseos y opiniones.
 Su rendimiento deslumbrante es fruto de su síntesis total. Y las bajas, también.
 No es Maradona. Es Messi. Un ser humano que a veces no lo parece.
 Como tampoco lo parecemos tú y yo cuando lo hacemos un dios pagano.

Es un hombre que se ha dejado ayudar
 para potenciar sus virtudes. Sin ocuparse de querer ser otro.
Ni más ni menos. Sólo Messi. Ese trabajo le lleva
 la vida que vemos y la que no vemos. Como a tú y a mí,
 que nos anestesiamos mirando a los opinadores
 y nos olvidamos de hacer cada día la mejor-propia-vida
 que sepamos crear.

Allá los periodistas con su trabajo. Allá quienes quieran enredarse en discusiones sobre quién es mejor que quién.
 Yo me ocupo de lo que existe y es mi materia prima:
 mi carne, mi espíritu, mis visiones, mis emociones.
 En suma, mis actos. Celebro a Messi y a Maradona.
 A Ayrton Senna y a Fangio, a Gardel, a Shakira,
 a unos cuantos de mis alumnos y a todos los que quieren ser mejores que ayer, según el criterio
 que les regale su almohada.


Qué te dijo anoche la tuya?.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Toro rojo nos tomó honor… ohhh… don´t go on


En los últimos tiempos has visto a una persona saltar desde más de 39.000 metros de altura,
 máquinas rodantes parecidas a autos y camiones atravesar desiertos y montañas de arena,
 otros pasando velozmente a centímetros de árboles y precipicios, arriesgados surfers,
 clavadistas extremos, esquiadores, snowboarders, escaladores, acróbatas,
 paracaidistas, ciclistas, kayakistas, motociclistas, skaters y otros tantos,
 todos escapados de una clínica de psiquiatría…

Te mostraron variadas formas de un equilibrio complejo entre destreza, versatilidad,
 desafío a los límites, dinamismo, enfoque y unas cuantas cosas más. 
Eres uno de los 2 millones de seguidores de esos videos,
 o uno de los 8 millones que saltaron con Baumgartner desde la estratósfera,
 otro fan de una página que suma más de 37 millones de seguidores o, sólamente,
 alguien que ha sumado a todo eso bebiendo de una latita con dos toros rojos mirándose feo…


Todo lo que has visto son leyendas
 de este tiempo.
 Gentes que han decidido serlo,
 ejerciendo su libertad
 de explorarse y probarse
hasta la foto sonriente.
 Qué los ha movilizado?.
 Es la latita de la que beben?.
 Hay allí algún secreto
 que los ha llevado a ese lugar?.
 A estas alturas, no hay secretos.
 Todo está visible. Todos los días.
 O, mejor dicho, está disponible.
 Lo tomas o no.



Una simple estrategia de marketing ha identificado tanta poderosa gestión de capacidades
 con una bebida energizante. Ellos, aquellos locos, saben que han hecho una obra genial
 apelando a valores y posibilidades absolutamente humanas.
 Han ido tras lo que sintieron y desearon, apoyados en su libertad de elegir.
 Han optado por ese camino, que no ha sido siempre de luces y sonrisas.
 Desarrollaron habilidades, tal vez innatas, pero que necesitaron ser desafiadas
 para saberlas como tales. No te conoces enteramente hasta que no te pruebas.
 Más intentas, más libre eres de elegir qué sí y qué no puedes. Y cuánto puedes.
 Lo que no hagas, lo hacen otros por ti. Me refiero a elegir sobre tu vida.


Es una cuestión de honor. Como en los viejos duelos,
 juegas por tu nombre.
 Cómo quieres escucharlo?. En primera persona
 o en otra persona?.
 Quieres sentir tu energía llevándote hacia tus logros
 o prefieres beber de una latita
 y ver los éxitos de otros por televisión?.
 Qué sabes de tu energía?. Dónde está puesta tu energía?.
 Cuál es tu meta?.
 La tienes, la estás viendo?.
 Qué sabes de tus habilidades?.
 Las estás entrenando?.
 Cómo lo estás haciendo?.
 Qué esperas que pase con ellas?. Te interesa?.
  Te interesas por ti?



Tienes una oportunidad cerca. Hay quienes la llaman “2014”.
 Para algunos, es un energizante sin latita. Los motiva a enfocarse otra vez.
 Puedes intentarlo, a ver si funciona igual contigo. 

Yo no la quiero identificar con un número o un nombre. Me interesas tú, más allá de todo.
 Como hombre o mujer que está en proceso. Potente y enérgico como un toro rojo.
 Eres tu oportunidad cada día, cada momento, cada año.


Le hablo a tu honor. Me responderá tu inteligencia.
 Nos encontramos en 2014.
Gracias.